INFORMAN SOBRE FRAGMENTOS ÓSEOS Y DE CERÁMICA EN PLAZA PRINCIPAL DE C.G.


No son de origen humano y la cerámica no se pudo datar.

El Mtro. Mauricio Salgado Servín, Director de la Zona Arqueológica de Paquimé nos comparte el documento expedido por el Arq. Eduardo Pío Gamboa luego de realizar los estudios correspondientes a los restos óseos y de cerámica encontrados en una esquina de la Plaza Grande de Casas Grandes y que fueron sometidos a diferentes procedimientos para datar su origen.

Atención al salvamento de material arqueológico reportado por la presidencia municipal proveniente de la plaza pública central del Pueblo de Casas Grandes, Chihuahua.

El presente documento es un reporte técnico acerca de los materiales arqueológicos recuperados en la porción poniente de la plaza central del pueblo, en las coordenadas: 30°22’31.8″N y 107°56’55.9″W. siendo que al excavar un hoyo para sembrar un árbol salieron algunos objetos arqueológicos.

Método

El rescate de los bienes culturales está basado en el método de la descripción objetiva. Mediante esta metodología se describe el objeto cultural, materialidad, utilidad y función, y temporalidad. Para mayor precisión de la descripción cultural del bien los materiales se estudian, se observan, se clasifican y se comparan. Existen catálogos de materiales arqueológicos provenientes de diversas investigaciones en el área que nos permiten correlacionar la temporalidad de los materiales encontrados en la plaza a las diversas épocas históricas relacionadas a los periodos de la historia de la población de la región del noroeste de Chihuahua.  

Características observadas en los restos óseos:

Textura esponjosa: La pieza de mayor tamaño (a la derecha) exhibe claramente una estructura interna porosa conocida como hueso esponjoso o trabecular. Esta textura es una señal común para identificar restos óseos, ya que es donde se aloja la médula ósea.

Morfología: Los fragmentos alargados y con paredes gruesas sugieren que provienen de la diáfisis (cuerpo) o de las extremidades de un hueso largo.

Posible origen: El grosor de la corteza y el tamaño de las cavidades esponjosas suelen asociarse con grandes mamíferos. En excavaciones arqueológicas, este tipo de fragmentos se encuentran frecuentemente relacionados con especies de la mega fauna como:

Caballos o Bóvidos o Bovinos.

Conclusiones

Después de limpiar, observar, documentar y comparar los materiales recuperados en el rescate arqueológico de los bienes culturales documentados en la plaza central del pueblo de Casas Grandes, Chihuahua, tenemos las siguientes conjeturas.

  1. El locus donde se encontró el material se encuentra en el declive de la primera terraza aluvial por lo que suponemos que para lograr nivelar la explanada que hoy es la plaza central se requirió agregar algún escombro proveniente de algún basurero.
  2. Entre los materiales recuperados nos encontramos cerámica, hueso, loza y metales.
  • Derivado de la correlación que resulta de una cerámica monocroma no diagnóstica pero cuya cronología se refuerza por asociación con la loza, el metal y el hueso de Bovino nos remite a un momento histórico en que la plaza central del pueblo de casas grandes estaba siendo preparada para su construcción.
  • En suma, los materiales encontrados en el subsuelo de la plaza central del pueblo de Casas Grandes corresponden a un periodo previo a la fundación de Casas Grandes alrededor del año 1660 que se extendió hasta 1880, época de la revolución industrial.

 Cerámica:

Fragmentos de cerámicaDesafortunadamente ninguno de los tiestos tiene una decoración distintiva. Son tiestos de cerámica burda en colores café y rojo, los fragmentos corresponden a vasijas para la contención de líquidos y preparación de alimentos. Sin rasgos distintivos no se pueden datar ya que este tipo de vasijas fueron empleadas desde el periodo viejo de la cultura casas grandes e incluso después de la caída de Paquimé.

La historia de las lozas  (cerámica vidriada o esmaltada) en el norte de México se divide claramente en dos grandes etapas: la cerámica prehispánica nativa y las vajillas esmaltadas que llegaron desde el centro del país y Europa tras la colonización.1. Las primeras lozas prehispánicas (Periodo Prehispánico) Antes de la llegada de los españoles, los pueblos mesoamericanos que habitaban el norte de México y el suroeste de EE. UU. (como la gran Cultura Casas Grandes) ya producían su propia cerámica. Periodo Viejo y Medio (700 al 1450 d.C.): En sitios emblemáticos como Paquimé se elaboraba la famosa cerámica policromada, así como la Loza Lisa, que se caracterizaba por su resistencia y decorados con motivos geométricos y animales.

2. La llegada de la loza colonial y mayólica (Siglos XVI – XVIII) La loza vidriada con estaño (conocida como mayólica o talavera) fue introducida al país por los españoles. Siglo XVI al XVII: Los primeros loceros españoles se establecieron en Puebla y Ciudad de México. Desde ahí, las primeras lozas blancas y decoradas comenzaron a llegar al norte de México a través de las rutas comerciales y las expediciones coloniales. El periodo de expansión (Siglo XVIII): Con la fundación de misiones, reales de minas y presidios en el norte (Chihuahua, Sonora, Coahuila y Nuevo México), estas piezas se volvieron más comunes como artículos de comercio y ajuar doméstico para las familias novohispanas.

3. La loza fina europea y la industrialización (Siglos XIX – XX) La mayor revolución en el consumo de lozas en el norte de México ocurrió durante el siglo XIX.Tras la Independencia de México y la apertura comercial, las rutas que conectaban al norte con los EE. UU. y los puertos del Golfo permitieron la entrada masiva de vajillas inglesas, francesas y holandesas. A finales del Siglo XIX: Ante la alta demanda, surgieron fábricas mexicanas de loza fina en el centro del país (como la famosa Loza Fina S.A., fundada en 1875), cuyas producciones de platos, tazas y vajillas llegaron a los hogares norteños a través de las vías del ferrocarril

Los primeros clavos y herramientas de hierro llegaron al norte de México a mediados del siglo XVI (década de 1540), traídos por exploradores y misioneros españoles durante el proceso de colonización y expansión minera hacia el norte del virreinato. Históricamente, la llegada de estos insumos se divide en hitos clave: La época colonial (Siglo XVI): Tras la conquista, los españoles introdujeron la metalurgia del hierro. Los clavos forjados a mano comenzaron a llegar a Casas Grandes y al resto del norte de la Nueva España en pequeñas cantidades, siendo vitales para herrar caballos y construir las primeras misiones y asentamientos mineros. La industrialización (Siglo XIX): El verdadero auge de la construcción y la llegada masiva de clavos estandarizados y fabricados en serie ocurrió con la expansión del ferrocarril. Un ejemplo histórico en el estado de Chihuahua fue el 2 de agosto de 1881, cuando el gobernador Luis Terrazas colocó el primer clavo para unir por tren a la Ciudad de México con Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez).

La imagen muestra lo que parecen ser fragmentos de huesos de mamíferos grandes, posiblemente antiguos o incluso mineralizados.

Dr. Eduardo Pío Gamboa Carrera,  Director del Proyecto Arqueológico Paquimé que depende del INAH.



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